A través del curso “Enfermería en salud familiar comunitaria”, los estudiantes de cuarto año realizan talleres que abordan desde primeros auxilios hasta crianza en situación de encierro, buscando derribar estereotipos y acercar la realidad social a la formación académica.
La Escuela de Enfermería UC ha implementado una innovadora iniciativa pedagógica que traslada las aulas a los recintos penitenciarios del país. En una alianza estratégica con el programa Biblioteca Futuro, estudiantes de cuarto año de la carrera están brindando contenidos educativos en salud a adolescentes en centros de internación provisoria y a mujeres que viven con sus hijos en recintos penales.
El proyecto se enmarca en el curso de la malla “Enfermería en salud familiar comunitaria”, el cual busca que los futuros profesionales pongan en práctica la educación para la salud en diversos contextos comunitarios. Actualmente, el trabajo se concentra en el Centro de Internación Provisoria de San Joaquín, donde se atiende a cerca de 80 jóvenes distribuidos en casas de reclusión, y recientemente se sumó el pabellón de mujeres, donde las internas conviven con sus hijos de hasta los dos años.
Camila Valdés, académica de Enfermería UC y líder de la iniciativa, señala que “el objetivo del curso es empoderar a las comunidades mediante la educación para la salud”.
Un enfoque basado en las necesidades
La experiencia ha tenido una recepción positiva entre los 72 estudiantes que cursan la asignatura cada semestre, ya que, para muchos es el primer enfrentamiento real con los determinantes sociales de la salud.
Aunque inicialmente fueron convocados para enseñar primeros auxilios, las temáticas han derivado hacia preocupaciones reales de los internos, como salud sexual, manejo del sueño, ansiedad y consumo de drogas. En el caso de las madres privadas de libertad, el foco se ha puesto en la crianza y el manejo de situaciones agudas de salud infantil en condiciones de encierro.
Valdés destaca que uno de los mayores logros en estos espacios es la humanización del cuidado y la ruptura de prejuicios, ya que los propios estudiantes sienten que realmente pueden entregar algo a los pacientes. La docente enfatiza que este trabajo se enseña desde un imperativo moral: “independiente de por qué están imputados, nosotros entregamos el mismo cuidado”.
Este programa no solo beneficia a las personas privadas de libertad al brindarles herramientas de autocuidado, sino que también transforma la visión de los futuros enfermeros UC, permitiéndoles entender la salud más allá del aula o las paredes de un hospital.