21 de Junio 2026

En 2024, el Hospital Carlos Van Buren incorporó la Enfermería de Práctica Avanzada (EPA), logrando reducir listas de espera y optimizando tiempos de atención. Estudios internacionales dan cuenta que los profesionales EPA ofrecen una atención de alta especialidad, abarcando integralmente todas las etapas de la enfermedad.

Natalie Santibáñez es una enfermera de práctica avanzada (EPA), especialista que trabaja colaborativamente junto a los médicos, mejorando el acceso, la cobertura y la reducción de listas de espera oncológicas a nivel local. Está capacitada para eso, de hecho, estudió un postgrado de magister profesional para obtener las competencias que le permitan evaluar, diagnosticar, indicar tratamientos y realizar seguimiento clínico con mayor autonomía en los pacientes con cáncer, siempre en colaboración y bajo la supervisión del médico tratante. 

En marzo de 2026, el Ministerio de Salud declaró una Alerta Sanitaria Oncológica nacional, consolidando a esta enfermedad como una de las principales causas de muerte en Chile con 31.000 defunciones al año. Actualmente, con 27.329 pacientes en lista de espera oncológica, una de cada tres personas afectadas fallece sin haber accedido a un tratamiento oportuno. 

A esta realidad se suma que, de los 210 oncólogos médicos disponibles a nivel nacional, la Región Metropolitana concentra el 70% de los especialistas. “Los Ríos registra 186 muertes por 100.000 habitantes, Valparaíso 185, Ñuble y Los Lagos 183, mientras que la Región Metropolitana llega a 136. No hay ninguna razón biológica: son diferencias de acceso, de oportunidad y de sistema. Y esto se ve con más crudeza cuando comparamos el sistema público con el privado”, dice Dr. Bruno Nervi, Director del Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN). 

En el Hospital Carlos Van Buren abordaron una solución ante esta falta de especialistas: incorporar en su modelo de atención a profesionales de Enfermería de Práctica Avanzada (EPA) para mejorar el acceso, la cobertura y reducir las listas de espera oncológicas. 

En oncología, este rol extendido de la enfermería les permite asumir el abordaje directo del paciente, pudiendo solicitar y revisar exámenes de laboratorio entre cada ciclo de quimioterapia, monitorear los efectos secundarios del tratamiento y recetar medicamentos para aliviar malestares comunes. Actualmente, en Chile están surgiendo protocolos de cuidados que respaldan estas intervenciones y el trabajo conjunto con un par médico. 

Y el resultado fue exitoso. En 2024 lograron reducir la lista de espera en un 30% en solo tres meses, permitiendo que más de 450 pacientes iniciaran sus terapias, gracias a la incorporación de la EPA, según señala Fernanda Farías, coordinadora de la Unidad Oncológica Médica del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. 

Del mismo modo, su ingreso ayudó a optimizar los tiempos de atención. Pacientes con indicación de tratamiento curativo destinados a erradicar la enfermedad, pasaron de esperar un mes y medio en lista de espera a ocho días. En tanto, los casos paliativos enfocados en controlar los síntomas y ofrecer una mejor calidad de vida, registraron un tiempo de tres meses a un máximo de tres semanas. 

La experiencia internacional 

A nivel global, organismos internacionales han promovido la implementación de la EPA como estrategia costo-efectiva para enfrentar brechas de acceso y cobertura. Un estudio publicado en 2024 por la revista Seminars in Oncology Nursing, analizó 108 experiencias exitosas en todo el mundo y reveló que los profesionales EPA ofrecen una atención de alta especialidad que no solo abarca integralmente todas las etapas de la enfermedad, sino que también incluyen educación, liderazgo organizacional e investigación. 

Asimismo, una revisión de 13 ensayos clínicos publicada en el International Journal of Nursing Studies Advances en 2021, demostró que la atención liderada por enfermeras y enfermeros EPA se asocia a mayores niveles de satisfacción usuaria, reducción significativa en los costos de atención y tiempos de espera. Entre sus resultados, se destacan mejoras sintomáticas, mayor funcionalidad física y control de presión arterial, así como una óptima percepción del estado de salud por parte de los pacientes. 

Al respecto, la Dra. Francisca Márquez, Directora de Postgrado de la Escuela de Enfermería UC, institución pionera en formación de profesionales EPA a nivel nacional, señaló que: “En el área oncológica el rol de los EPAs es clave, ya que optimizan la coordinación del cuidado y disminuyen los tiempos de espera entre la sospecha diagnóstica y el inicio del tratamiento, aportando una continuidad asistencial que entrega máxima seguridad y calidad a los pacientes y sus familiares”. 

Como una manera de descentralizar el modelo y enfrentar las brechas de salud en las zonas más críticas del país, la Dra. Márquez junto a la Directora de la Escuela de Enfermería UC, Dra. Camilia Lucchini, apostaron por capacitar enfermeras EPA en oncología en la Región de Antofagasta y la macrozona norte. La iniciativa desarrollada en colaboración con la Universidad de Antofagasta y el Gobierno Regional, busca subsanar la escasez de especialistas en uno de los sectores con mayores tasas de mortalidad por cáncer del país. 

Según el estudio de Mortalidad por Cáncer en Chile, elaborado con datos consolidados del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, la Región de Antofagasta registra fallecimientos por tumores y tumores malignos de 148,9 y 135,0 por cada 100 mil habitantes, superando ampliamente el promedio nacional de 106,4 y 101,5 respectivamente.