La incorporación de enfermeras con formación clínica avanzada ha permitido reducir en 30% la lista de espera oncológica en solo tres meses y acortar de semanas a días el inicio de tratamientos.
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En el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, algunos pacientes con cáncer que antes esperaban meses para iniciar tratamiento ahora pueden hacerlo en cuestión de días. En un país donde uno de cada tres pacientes oncológicos fallece esperando atención, uno de los factores detrás de ese cambio ha sido un rol todavía poco conocido en Chile: enfermeras de práctica avanzada (EPA), profesionales con formación clínica especializada que trabajan junto a médicos en el seguimiento y manejo de pacientes con cáncer.
Entre otras tareas, pueden solicitar y revisar exámenes entre ciclos de quimioterapia, monitorear efectos secundarios y recetar medicamentos para aliviar síntomas frecuentes, siempre en coordinación con el médico tratante.
Los resultados ya comenzaron a notarse. Según la Unidad Oncológica Médica del Hospital Carlos Van Buren, la incorporación de enfermeras EPA permitió reducir en 30% la lista de espera oncológica en solo tres meses durante 2024, facilitando que más de 450 pacientes iniciaran tratamiento.
El impacto también se reflejó en los tiempos de atención. Pacientes con indicación de tratamiento curativo pasaron de esperar cerca de un mes y medio a poco más de una semana. En los casos paliativos, la espera bajó de tres meses a tres semanas. “En oncología, las enfermeras de práctica avanzada ayudan a coordinar el cuidado de los pacientes y a reducir los tiempos entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento”, dice Francisca Márquez, directora de Postgrado de la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica. “Eso permite dar mayor continuidad a la atención y acompañar más de cerca a pacientes y familias”.
Las EPA surgen como una solución en un escenario cada vez más tensionado. En 2026, el Ministerio de Salud declaró una Alerta Sanitaria Oncológica nacional tras el aumento sostenido de casos y listas de espera. Actualmente, más de 27 mil personas esperan atención oncológica en el país y, según cifras oficiales, sobre el 30% fallece antes de acceder al tratamiento.
A eso se suma la desigual distribución de especialistas. De los cerca de 210 oncólogos médicos disponibles a nivel nacional, cerca del 70% trabaja en la Región Metropolitana. “Los Ríos registra 186 muertes por 100.000 habitantes, Valparaíso 185, Ñuble y Los Lagos 183, mientras que la Región Metropolitana llega a 136. No hay ninguna razón biológica: son diferencias de acceso, de oportunidad y de sistema. Esto se ve con más crudeza al comparar el sistema público con el privado”, dice el oncólogo Bruno Nervi, decano de la Facultad de Medicina UC.
La evidencia internacional respalda el modelo. Una publicación de 2024 en la revista Seminars in Oncology Nursing concluyó que las enfermeras de práctica avanzada mejoran la continuidad de la atención y amplían la cobertura de pacientes con cáncer.
En Chile, esta formación puede realizarse a través de dos Magísteres en Enfermería de Práctica Avanzada disponibles en el país: uno en la Universidad de los Andes y otro en la Universidad Católica.
Autora: Belén Fuentes Bocaz