Hasta el 32% de los chilenos vive con dolor crónico, una condición que limita sus actividades diarias y bienestar emocional. En Chile, 299.514 pacientes de la red pública han optado por la acupuntura como terapia complementaria para aliviar el dolor y prevenir síntomas producto de enfermedades crónicas como el cáncer.
Una mujer adulta con antecedentes de cáncer colorrectal operado, llegó a consulta con dolor crónico en el hombro derecho por patología del manguito rotador y desgaste de la articulación. Con un dolor de 7 sobre 10 y dificultades para levantar el brazo, ya había probado kinesioterapia y analgésicos sin un alivio suficiente. Tras un mes de sesiones semanales de acupuntura, que incluyeron el abordaje del factor emocional que perpetuaba su dolor, recuperó movilidad, su dolor bajó a 3 sobre 10 y redujo el uso de analgésicos.
El caso lo relata el Dr. Gaspar Ramírez, académico anestesiólogo de la Escuela de Medicina UC, quien incorpora la acupuntura en el manejo de pacientes con dolor crónico, condición que afecta hasta al 32% de la población chilena, según la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor. La mayoría de los pacientes que atiende presenta dolor musculoesquelético: lumbar, de hombro, de rodilla o generalizado, como en la fibromialgia.
Su uso para el dolor va en aumento. En Chile, la acupuntura es la segunda terapia complementaria más utilizada en la red pública, con 299.514 atenciones entre 2018 y 2025, cifra que incluye la auriculoterapia, una de las técnicas o microsistemas de la acupuntura, según datos de la DIPOL del Ministerio de Salud. En Estados Unidos, la cantidad de adultos que recurre a la acupuntura se duplicó entre 2002 y 2022, y casi tres de cada cuatro lo hacen para tratar el dolor, según un estudio de los Institutos Nacionales de Salud publicado en la revista JAMA.
El especialista explica que la acupuntura no solo apunta a reducir la intensidad del dolor, sino también los síntomas que lo acompañan, como la rigidez, la ansiedad y las alteraciones del ánimo. “Las mejorías que más vemos son las relacionadas con la funcionalidad y la realización de actividades diarias. Esto ayuda a los pacientes a sentirse mejor, a tener más convicción en que pueden mejorar y a sostener otras terapias, como la kinesiología o la terapia ocupacional”, señala.
Acupuntura en pacientes oncológicos
La acupuntura también se utiliza en personas con cáncer. La Sociedad de Oncología Integrativa y la Sociedad Americana de Oncología Clínica la recomiendan para el dolor musculoesquelético asociado a la enfermedad, el dolor articular que provoca la terapia hormonal y el daño en los nervios causado por la quimioterapia. También puede ayudar a reducir la ansiedad en mujeres con cáncer de mama tras finalizar su tratamiento.
“La acupuntura no es solo para aliviar síntomas. Si acompañamos al paciente desde el diagnóstico, podemos prevenir la aparición de síntomas como el dolor, las náuseas, la fatiga o las alteraciones del sueño, y ayudarlo a transitar su proceso con más tranquilidad”, explica Loreto Lara, enfermera e instructora adjunta de la Escuela de Enfermería UC.
Su uso se extiende también a los cuidados paliativos y al final de la vida. Según la enfermera, muchas personas pueden sentir alivio del dolor durante o posterior a la sesión, en lo que se conoce como “analgesia acupuntural”, y se vuelve más prolongado a medida que avanza el tratamiento. En su experiencia, el 90% de los pacientes obtiene algún beneficio, incluso cuando el dolor no desaparece, ya que disminuye el sufrimiento asociado. Sin embargo, la constancia en las primeras sesiones es clave para lograr resultados duraderos.
La enfermera recuerda el caso de una paciente menor de 40 años con cáncer de mama, que después de cada ciclo de quimioterapia presentaba un dolor lumbar de 8 o 9 sobre 10 que le impedía dormir. Con sesiones semanales, su dolor bajó a 3 o 4, pudo dormir mejor y retomar actividades como visitar a sus amigos o practicar yoga.
Un complemento, no un reemplazo
La acupuntura requiere una evaluación individual que considere factores como el uso de anticoagulantes, las defensas o plaquetas bajas, el estado nutricional o el temor a las agujas. Además, los especialistas señalan que debe ser realizada por profesionales formados y con conocimientos en salud convencional. En esa línea, la Facultad de Medicina UC imparte desde 2025 el Programa de Especialización en Acupuntura.
En esa línea, recalcan: “Nuestro enfoque es integrativo y, en ese sentido, se debe priorizar la continuidad de las terapias de base. Es muy importante que los pacientes continúen en contacto y sean reevaluados periódicamente por sus tratantes, y que sea con ellos con quienes se discuta la reducción o suspensión de fármacos en forma prudente”.