A pesar de que más del 80% de los hogares de personas mayores en el país cuenta con acceso a internet, la mitad comenta sentirse sola. Expertos UC advierten sobre los riesgos de reemplazar el contacto humano por algoritmos y piden enfocar el desarrollo digital hacia una verdadera conexión social.
Japón, Grecia y Costa Rica destacan por ser territorios donde la esperanza de vida es excepcionalmente alta, con personas que superan los 100 años y una menor prevalencia de enfermedades cardíacas, obesidad, cáncer o diabetes. En estas llamadas “Zonas Azules”, la evidencia científica coincide en que el principal sostén de esa longevidad radica en la calidad de sus redes comunitarias y un sentido de pertenencia que resguarda a las personas del aislamiento.
En Chile, donde el escenario demográfico avanza aceleradamente hacia el envejecimiento, la soledad se consolida como uno de los principales desafíos de bienestar. Datos del Observatorio del Envejecimiento y la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez revelan que un 49% de las personas mayores en el país se siente sola, a pesar de que más del 80% de sus hogares cuenta con acceso a internet o dispositivos tecnológicos que podrían apoyar el acompañamiento diario.
Tras la promulgación de la Ley Integral de las Personas Mayores, cuyo artículo 18 consagra el derecho a la conectividad digital, la Subdirectora de Investigación de la Escuela de Enfermería UC, Claudia Bustamante, asegura que las herramientas digitales sí pueden acercar al país a un modelo de longevidad saludable, siempre y cuando su uso esté diseñado y sostenido por vínculos humanos positivos que fomenten lo que denominan “envejecer en red”.
“Nos hemos conformado con que el problema a resolver es el acceso, pero lo importante es promover un uso adecuado y saludable de la tecnología para lograr una verdadera Conexión Social Digital. Una herramienta pensada para conectar puede terminar aislando”, explica Bustamante.
La necesidad de priorizar los lazos humanos se relaciona directamente con cómo se proyecta el desarrollo de la Inteligencia Artificial en el país. Según el Dr. Marcelo Andía, Director Adjunto de Inteligencia Artificial en Salud de la Facultad de Medicina UC, el escenario actual muestra que apenas un 5% de las personas mayores ha recibido capacitación digital formal, lo que obliga a un 69% a depender de familiares para realizar trámites digitales y deja solo a un 21% con autonomía para usar herramientas como la ClaveÚnica.
Frente a este panorama, el Dr. Andía advierte que cualquier avance tecnológico debe ir acompañado de un aprendizaje adecuado y adaptado al contexto local: “Si queremos desarrollar herramientas de inteligencia artificial para mejorar el contacto de las personas mayores con la comunidad, estas deben crearse en conjunto con los usuarios e incorporar su diversidad de visiones. Lo peor que podemos hacer es importar una IA extranjera y asumir que funcionará en nuestra realidad”, enfatiza el Dr. Marcelo Andía.
Para lograr que la era digital contribuya de manera efectiva a fortalecer la autonomía, proteger la salud cognitiva y crear vínculos significativos en la vejez, plantean que es fundamental dejar de tratar a las personas mayores como si fueran todas iguales frente a la tecnología. En lugar de asumir que nadie sabe usar un dispositivo, se deben identificar los distintos conocimientos, intereses y expectativas que cada persona tiene según su historia de vida.
Asimismo, destacan la efectividad de promover capacitaciones entre pares, donde una persona mayor le enseñe a otra para generar mayor confianza. Además de involucrar activamente a la red familiar en el proceso, garantizando que tanto los sistemas de Inteligencia Artificial como los dispositivos cotidianos funcionen como un puente que estimule el contacto físico, social y afectivo.