La demanda de cuidados es creciente, dado principalmente por el envejecimiento de la población y que la mayoría de los adultos mayores dependientes están viviendo en la comunidad y no en instituciones donde los cuiden. 

El número de personas mayores en nuestro país ha ido en ascenso, siendo de un 16,2% según el Censo 2017 y se espera que llegue a un 30% en 2050. Esto sumado al hecho de que la mayoría de estas personas están viviendo en la comunidad y no en instituciones preparadas para cuidarlos, ha aumentado considerablemente la existencia y demanda de cuidadores.

El Proyecto Familiares Cuidadores UC surge el año 2009 como una propuesta desde la Escuela de Enfermería y el Departamento de Personal del momento, actual Unidad de Bienestar y Calidad de Vida, para contribuir a prevenir problemas de salud y promover un estilo de vida saludable en personas que estén cumpliendo el doble rol de trabajar en la UC y desempeñar el rol de familiar cuidador.

“Este programa tiene dos objetivos principales. El primero es contribuir al autocuidado de personas que cuidan a un familiar dependiente, y el segundo es fortalecer las habilidades de cuidado de los cuidadores familiares”, explica Solange Campos, docente de Enfermería UC y directora del programa.

A partir de reuniones bisemanales presenciales y actualmente semanales online, se reúnen personas de los diferentes estamentos de la Universidad para revisar temáticas y contenidos tales como movilización de personas dependientes, higiene del sueño, proceso de toma de decisiones y negociación, levantamiento de redes familiares y sociales, manejo de la ansiedad y estrés de la vida diaria, entre otros.

“Las personas que realizan el rol de cuidador familiar generalmente asumen esta tarea sin haberlo decidido previamente, es bastante frecuente la frase ‘me tocó’. Por tanto, se sienten inseguras de cómo desempeñar su rol, no toman conciencia de sus propias necesidades y muchas veces terminan tan o más enfermas que la persona que cuidan”, agrega Solange.

La iniciativa, que cuenta desde sus inicios con el apoyo del rector Sr. Ignacio Sánchez, funciona bajo la premisa de que es necesario que cuidadores desarrollen habilidades básicas de cuidado y autocuidado, para que logren un mayor bienestar en su vida, considerando el desempeño de esta tarea. Un cuidador sano también significa una persona dependiente mejor cuidada.