En el área de la salud, los procesos de aprendizaje y enseñanza son fundamentales para lograr que quienes tienen una condición de salud que requiere de cuidados, comprendan mejor su situación de salud y las indicaciones profesionales para mejorar o evitar agravar su condición.

Mediante los procesos de aprendizaje las personas desarrollan nuevos conocimientos, habilidades, cuestionan y por ende reflexionan sobre sus conductas de autocuidado y de cuidado para otros, y si es necesario puedan modificarlas. Para todo profesional de la salud que realiza educación, ya sea en el contexto hospitalario o ambulatorio, es importante comprender la forma en que las personas adultas aprenden y adquieren nuevo conocimiento y habilidades relacionadas con su bienestar.

“Los profesionales deben capacitarse para ser conscientes de que existe una diferencia profunda entre la mera entrega de información en salud con el proceso de aprendizaje significativo de conocimientos o habilidades que promueven la salud y el bienestar o previenen la enfermedad”, comenta Marcela González, académica de la Escuela de Enfermería UC.

La pandemia de COVID-19 ha demostrado que las personas tienen ganas de aprender a cómo cuidar mejor de su salud, pero al mismo tiempo ha demostrado que la entrega de información en salud es insuficiente para generar cambios sustanciales en las prácticas y hábitos personales. Por tanto, el contexto actual desafía a los profesionales de la salud a pensar la educación bajo un paradigma diferente.

“También hay que mencionar que existe la necesidad de capacitar no solo a un individuo, sino a una comunidad, siendo aún mayor el desafío: se requieren estrategias centradas en las necesidades de las personas pero que tomen en cuenta las individualidades. Por otra parte, las situaciones como la pandemia, requiere cambios inmediatos o incorporar conductas que muestren resultados a corto plazo”, agrega Marcela.

En este contexto, la Escuela de Enfermería UC creó el curso Metodologías de aprendizaje de adultos en ámbitos de salud, que pretende reforzar la capacidad de aprender y enseñar a personas adultas, con un modelo integral y dialogante, basado en las ideas de Jane Vella y Paulo Freire. Este enfatiza la aplicación de principios y prácticas que promueven el aprendizaje de personas adultas en ámbitos de salud.

“El modelo de Jane Vella es una herramienta que puede fortalecer el diseño, implementación y evaluación de los programas educativos que los profesionales de la salud llevan a cabo. Este es el foco de nuestro curso, que se sustenta en la premisa de que los adultos debemos estar motivados para aprender y que un proceso de enseñanza-aprendizaje en salud debe incorporar aspectos cognitivos, psicomotores y afectivos”, explica Marcela González, quien también es jefa del programa.

Esta metodología trae beneficios para las personas y sus familias. Fortalece sus habilidades para cuidarse y llevar una vida más saludable; reconoce que ellos tienen conocimientos y habilidades, por lo que el profesional de la salud se transforma en un facilitador del proceso; y les permite conectar con los profesionales de la salud en base al diálogo y de forma más simétrica.

Este curso promueve procesos de aprendizaje basados en el diálogo, la discusión, resolución de dudas, reflexión crítica y la transformación de creencias y prácticas que las personas y comunidades tienen en torno a su salud y bienestar.

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